21/5/15

Cosas de muchachos


Se estima que no se denuncian el 80% de los actos de violación y abuso deshonesto.
Se trata de una progresión que va de conductas abusivas menos graves, a mas graves.
Hace 20 años, las conductas abusivas juveniles eran consideradas “tonterías de varones”, “cosas de los muchachos”, y se descontaba e ignoraba la severidad del daño que ocasionaban.
Estas conductas no eran consideradas agresivas o abusivas, sino meros actos de experimentación adolescente; y por tanto, inocentes.
Se decía que el abuso sexual era el efecto del desarrollo normal de la agresividad adolescente; o el resultado de su lugar marginal en la sociedad, y de las consecuentes restricciones sociales para expresarse sexualmente.
Tampoco se consideraba a la ofensa sexual por parte de jóvenes como una cuestión con entidad propia, sino como el emergente de un problema mas amplio, como podrían ser los delitos juveniles, el abuso de drogas, o los trastornos de conducta.
Por lo tanto, la agresión sexual de un joven a otro quedaba considerado como un hecho menos criminal.
Un último factor que minimizaba la conducta del joven perpetrador era que en gran parte de los casos, la víctima y el perpetrador eran de la misma familia, lo cual complicaba la situación e impedía considerar la cuestión del victimario en su dimensión adecuada.
La familia procura mantener silenciado el hecho, y en ocasiones, es negado por varios de sus integrantes.
Otra noción frecuente es que el perpetrador rara vez repite su ofensa, lo cual ya se sabe hoy que no es así.


La coerción y/o el uso de la fuerza deben estar presentes en la relación para considerarla como un abuso.
Los agresores controlan y manipulan y la víctima queda en una situación de indefensión y falta de libertad. 


Atención, muchas veces las víctimas suelen ser responsables de la agresión.
Masoquistas no asumidos pueden ser participantes deseosos e instigadores de su propia violación.


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