29/4/13

Historia de un joven indisciplinado


"La verdad es que yo ya había sido azotado con el trasero desnudo por nuestra profesora otras tres veces, dos de ellas con la regla por no hacer los deberes y la tercera por distraerme continuamente en clase. 
Esa falta de atención la molestaba mucho y fue la causa de algunas de las azotainas que me dio a continuación. 
Lo cierto es que la última mitad de las azotainas ya no me las dio en la clase sino en su despacho. 
Al finalizar la sesión yo llamaba a la puerta y pasaba. 
Entonces ella me miraba seriamente y me decía: 
- ¿Sabes por qué estás aquí verdad? 
- Sí, porque me he portado mal. 
- ¿Qué te mereces? 
- Un castigo.
 - ¿Qué castigo? 
- Unos azotes. 
- Pues, pon el culo. Ya sabes cómo."


El autor de este relato autobiográfico pertenece a nuestro lector Íter.
Para leerlo completo pincha la fotografía.

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