2/5/16

Conociendo al nuevo Amo - 1ra parte -


Después de la subasta, el nuevo Amo me transportó en la parte trasera de su camioneta a una propiedad que tenía en el campo.
Sin tomarse un minuto de descanso me arrastró a un galpón atrás de la casa y me ordenó desnudarme.
Las únicas palabras que me dirigió fueron para avisarme que recibiría una tanda de latigazos.
Su propósito era  que no me quedaran dudas de cuanto sería de dura mi vida a su servicio.
Para los primeros golpes que se estrellaron sobre mi lomo  el Amo se valió de un flogger de tiras de cuero.
No fue muy duro, y los latigazos solo me calentaron e hicieron arder la piel, despertando mis deseos de servirle.


Pero cuando vi que lo tensaba y le imprimía mucha más fuerza y velocidad, empecé a temblar de miedo.
A partir de ese momento comprendí que recién comenzaba la verdadera disciplina, y que iba ha ser muy dura...