27/1/14

Cosquillas


La señal producida por la estimulación de los receptores táctiles de la dermis viaja hasta dos regiones cerebrales:
 la corteza somatosensorial, que procesa el tacto; y la corteza cingulada anterior, que gestiona la información agradable.
  Las neuronas de estas áreas desencadenan una respuesta inmediata 
en forma de bruscos movimientos corporales y una risa nerviosa difícil de controlar.
Las axilas, las costillas, las palmas de las manos y las de los pies son zonas cuya estimulación mediante cosquillas produce la risa.
El pie es la zona del cuerpo más sensible a las cosquillas.
A las cosquillas también se les ha denominado «reacción de miedo»,  
el cerebro hace que el músculo "atacado" se mueva bruscamente, 
esto no evita que, en ocasiones extremas, indebidamente cause risa;  
más bien implican miedo de recibir sensaciones extrañas infligidas por otra persona.
Las cosquillas pueden convertirse en procedimientos de tortura, de muchas maneras.
La más popular es la de las plantas de los pies.
Por lo regular se ata al individuo o víctima a una cama, mesa o sentado en una silla.
Con las piernas levantadas y los pies –descalzos– atados a otra silla, se le hacen cosquillas de manera suave, 
pero conforme pasa el tiempo se incrementa la presión hasta sofocar a la víctima y hacerla sufrir.
Para esta modalidad de tortura se pueden utilizar instrumentos tales como plumas, 
plumeros, cepillos, las propias manos o cualquier objeto de superficie aterciopelada.
El objeto más común y popular para hacer cosquillas es la pluma.
La knismolagnia (también llamada cosquilla erótica o fetichismo de cosquillas o con la voz anglófona tickling) 
se refiere a toda actividad erótica en la cual sus participantes experimentan excitación a partir de hacer o recibir cosquillas.
No es un comportamiento exclusivo del hombre, se presenta en diversos animales y es bastante comunes en los mamíferos, 
de lo cual cabría esperar que su origen es anterior al del hombre, 
y las peculiaridades en el mismo no se deberían al origen del mecanismo, sino a adaptaciones posteriores.
Las reacciones espasmódicas interfieren en la regulación de los músculos involuntarios que controlan la respiración, 
pueden causar espasmos e incluso asfixia.
La situación de estrés que produce el cosquilleo también puede ocasionar un fallo cardiaco.
Por eso sea prudente cuando torture a su esclavo, frene su ímpetu antes de arruinarlo.

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