Se conoce con el nombre de Sabbat
o Aquelarre la gran asamblea de todas las fuerzas del mal en la que los
servidores de Satán rinden pleitesía a su Príncipe. Aquelarre es una
palabra vasca que significa "prado del cabrón".
La reunión consta de
cinco partes: la convocatoria, el homenaje al diablo, el banquete, el
baile y el fin de fiesta: la sexualidad desenfrenada.
La brujería es completamente distinta de la magia; el mago llama al diablo y lo pone a su servicio; el brujo es su esclavo.
También los brujos, como su Amo y Señor, son unos infatigables trabajadores. Además de sus vuelos nocturnos, la asistencia a ceremonias
agotadoras, la provocación de desastres, el rapto de donceles y el
cotidiano trabajo en el laboratorio, tienen una actividad sexual
desmesurada.
Los domingos se corrompen con la cópula con demonios,
los jueves se ensucian practicando la sodomía, los sábados se
prostituyen con el abominable bestialismo y los demás días siguen el
curso normal de la naturaleza.