1/5/18

En búsqueda de la penetración dolorosa


La historia de la cultura humana nos enseña, fuera de toda duda, que crueldad y pulsión sexual se co-pertenecen de la manera más estrecha. 

La sexualidad de la mayoría de los varones exhibe un componente de agresión, de inclinación a sojuzgar, cuyo valor biológico quizá resida en la necesidad de vencer la resistencia del objeto a la penetración. 
El sadismo respondería a un componente agresivo de la pulsión sexual, componente que se ha vuelto autónomo, exagerado, que se ha erigido como único y exclusivo para la obtención de la satisfacción gracias al mecanismo de descentramiento.
El masoquismo responde al condicionamiento de la satisfacción al hecho de padecer un dolor físico o anímico infligido por el agente.

En cuanto perversión, el masoquismo parece alejarse de la meta sexual normal más que su contraparte. 
A menudo puede reconocerse que el masoquismo no puede corresponder a una trasformación del sadismo ahora vuelto hacia la persona propia, la cual en un principio hace las veces del objeto sexual. La originaria actitud sexual pasiva se asocia al complejo de castración y el sentimiento inconsciente de culpabilidad.

El masoquismo primario que Freud denomina erógeno, esta relacionado con la feminidad. 
El perverso masoquista buscará ser maltratado, sometido, violado dolorosamente, en una situación característica de la feminidad, poseído sexualmente, puesto a parir. 

Psicología forense


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