6/12/16

Más que una fantasía

El spanking es mucho más que una fantasía. 



El peso de tal afirmación da que pensar, y recordando mi propia evolución, da más aun que pensar. 
Al principio de tener conciencia de tenerla, me consolaba pensando que era eso una fantasía, como otros podía tener por ejemplo la fantasía de tener sexo durante un vuelo. 
Sin embargo dudo mucho que quienes tienen esa fantasía de sexo en las alturas, una vez la hayan cumplido unas cuantas veces, esa fantasía siga teniendo la misma fuerza que cuando era una construcción de su mente. 
Con el spanking ocurre lo contrario, es cuando la llevas a cabo, cuando cada vez empiezas a tener mas necesidad de el. 
Cuando es solo imaginación, lo deseas, pero también tienes miedo y vergüenza, cuando lo has probado es cuando empiezas a echarlo de menos. 
Por lo tanto, no es comparable a tener sexo en un avión, es algo mas que eso. 
¿Es una orientación?
Si fuera una orientación significaría que nos valdría, cualquier persona que nos resultara atractiva y que fuera spanko-compatible. 
Pero esto no es así, al menos en mi caso, me gustan los hombres y cuando imagino un spanker, este siempre va a tener manos de hombre, voz de hombre y gestos de hombre. 
Osea que además de que sea spanker, necesito que sea hombre y entonces esa supuesta orientación spanka, tendría dentro de si misma otras orientaciones.
Entonces tampoco creo que el spanking sea una orientación en si misma. 
¿Entonces que es?. Si no es ni fantasía , ni orientación, ¿que es?. ¿Un fetichismo?
Igual para mucha gente es eso un fetichismo, pero creo que para la mayoría de nosotros es algo más, algo más complejo, no creo que el spanking solo nos excite o solo nos proporcione placer sexual. 
Muchos de nosotros hemos tenido relaciones sin spanking, que dentro de lo que cabe han sido relaciones satisfactorias, pero estoy seguro que todos en esos momentos de silencio, justo después de apagar la luz, hemos pensado con cierta tristeza: “que pena, seria perfecto si esas manos hicieran algo más que acariciar”. 
Lo mismo sirve para definir esas rachas por las que pasamos todos, en las que por el motivo que sea no se da el juego, es como si tuvieras menos alegría de vivir ¿verdad?
Esas anécdotas sirven para visualizar que para nosotros el spanking es algo más que un fetichismo. 
Tal vez el problema esté en que es algo complicado de vender fuera, que hay en nosotros un claro estigma por tener el gusto que tenemos. 


Ojalá llegue un día en el que si sale el tema del sexo en una reunión de amigos, en el trabajo etc, .no tenga que callarme y pueda contar mi forma de entenderlo sin miedo a ser juzgado. 
Reconozcamos que nuestra sexualidad sin spanking esta huérfana, como lo estaría el spanking sin sexo, que ambas cosas forman parte de un todo y que todos asumamos, que nuestro deseo es sobre todo un anhelo de una práctica regular. 
Que cuando hablamos del deseo de algo esporádico y puntual, no es por el deseo que sea así, sino por circunstancias ajenas. 
Lo que deseamos todos es poder tener el spanking como algo presente en nuestra vida. 
Janet 

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