2/10/15

Jugar con dildos


Sin darme apenas cuenta me vi al espejo en un salón con luz negra y una película porno en una pantalla.
Un amigo de hace años, se liaba unos porros para relajarse.
Los dos estabamos  completamente desnudos.
Mi ano depilado estaba al aire mientras que en un frenesí de música y drogas, pegaba brincos al son de la música. 
Al tenerlo todo preparado nos pusimos a la función. 
En fila, como si de soldados preparados para la batalla se tratase, habíamos colocado los dildos de menor a mayor tamaño, al borde del colchón gigante que estaba tirado en medio.
Comencé introduciendo en mi recto una jeringa de las grandes llena de lubricante y en la entrada de mi ojete una buena medida de Crisco.
Mi amigo preparó también su culo para el juego que ejecutaríamos. 
El trato era no follar entre nosotros, realmente éramos como dos amigos que habían quedado a jugar a la Play, pero en este caso con dildos. 
Con el culo ya preparado abrimos un popper, después de un par de chutes mi agujero se puso a mil. 
Mi colega, que también es una buena perra,  estaba en las mismas que yo y durante un rato nos estuvimos metiendo solo dedos, mostrándonos los agujeros aún sin abrir del todo, tirados uno en cada lado del colchón.  
-Métete más popper y empezamos con los dildos-, me pidió. 
El primero fue uno color carne, de unos 18 cm, el tamaño mínimo que teníamos. 
En cuatro metidas me lo sacó y me puso a cuatro patas sobre el siguiente que era más grande;  una gran polla negra de casi 30 cm, con venas esculpidas y unos grandes huevos que hacen a su vez de base.
Colocado el capullo de mi negro amigo dentro del ano pille el bote de popper y me metí una profunda dosis mientras me clavaba por completo el resto del dildo.
Mis huevos se chocaban contra los del juguete y sacándolo y metiéndolo con movimientos de cadera comencé a destrozarme el culo. 
Sentía como ardían mi ojete y mis tripas a cada recorrido, entraba y salía completamente. 
Más popper y un par de dedos de una de mis manos se colaron dentro del agujero de mi amigo.
Su culo era como una cueva, grande y húmeda. 
Hacia años que ya era un maestro en lo de meterse dildos. dentro de él habían estado auténticas bestias de látex, tenía un auténtico culo hambriento. 
Me fui a por una copa, en ese rato mi colega aparto los dildos usados y colocó en medio uno de mayor grosor.
Al regresar con la copa me dijo: - A ver con este si hay cojones-
- Espera y verás - le conteste.
Me tomé unos minutos de tregua en los que aparte de beber y fumar unas caladas de porro miré al nuevo dildo, que suponía todo un reto.
Era de color carne y largo, debía de ser pesado incluso. 
Con una nueva calada al peta vi que sí quería meterme eso debería abrir más el culo. 
Me coloqué en un borde del colchón, me inyecte una carga entera de lubricante, y pedí a mi amigo que me diera popper mientras yo untaba mis manos con más Crisco. 
Me tumbe boca arriba y con los pies detrás de la cabeza me puse a jugar con mi culo.
Metía tres dedos de cada mano y estiraba en direcciones opuestas mostrando el interior de esa parte que tanto placer me daba, pedí más popper y seguí a lo mío un rato.
Mi amigo ya estaba empalado por uno de sus monstruos y dispuesto a observar como yo también me auto empalaba . 
Me levanté y me puse encima de mi nuevo juguete...pufff pensé...me voy a romper...pero con un poco más de popper los tamaños se nos desproporcionan y me atrevo con todo.
Encaminando el capullo a mi agujeró me metí más popper... Un montón... La punta entró sin problema y la parte más ancha del capullo me molesto un poco más, pero de igual manera entró. 
El dildo se ensanchaba según lo recorría con mi culo..
Mi colega miraba mientras se masturbaba y subía y bajaba de su dildo. 
El vicio era evidente y con tal movimiento en mis entrañas yo gemía sin parar.
El bamboleo de mi paquete al trotar sobre el dildo me ponía más cachondo y haciéndome una paja a dos manos termine corriéndome entre gritos y espasmos.
Derrotado caí de rodillas y puse la cara sobre el colchón, dejando mi abierto culo expuesto a mi amigo.
Sin apenas ver nada sentí un líquido caliente chorreando por mi culo y mi espalda.
-Tío, al verte el culo tan abierto me he corrido.
Un rato después de descansar nos propusimos retomar de nuevo la fiesta...



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