30/6/14

Putito de alquiler


Con un poco de dinero es posible contratar el servicio de putos que se entregan al capricho de sus clientes.
Los precios dependen de la calidad de la mercadería, del uso que se haga de la misma y del tiempo que dure la sesión de sexo.

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Jaula y azotes


Muchas veces, sin quererlo, el cachorro nuevecito comete errores
que su Amo no puede dejar pasar sin aplicarle una corrección.

Encerrarlo en su jaula es una buena opción, especialmente para los animales jóvenes e inquietos.
Si además el cachorro tiene un culo suculento como el de estas fotografías.
pintarle las nalgas de rojo con las manos o con una paleta refuerza el efecto de la lección y el castigo.


...y llegado este momento, que difícil es frenar el impulso de follarle duramente el culito!

25/6/14

Adoración del Falo


"Sería erróneo interpretar el culto al falo sólo desde un punto de vista priápico, naturalista o incluso como simple muestra de obscenidad. 
Por supuesto, la sencilla exaltación de los sentidos estuvo relacionada con aquél, nada más obvio ni más natural; pero también fue como portadores de la capacidad engendradora y reproductora, son sagrados, sus poderes más tangibles frente a la muerte. 
Esto lo muestra de manera exquisita la leyenda india del dios Shiva, irrumpiendo desde el Linga, falo, para matar a golpes a Yama, dios del reino de los muertos, y liberar a su propio adorador....

En China, el culto al falo estuvo entreverado con la veneración a los padres. 
La escritura china más antigua vinculaba “tierra” con “falo” y el mismo signo quería decir “antepasado”....

El culto al falo se relaciona también con la creencia en el Más Allá. 
Así el gran dios itifálico Osiris sostiene su pene o lo señala, en las estatuas e imágenes, como demostración de su resurrección, prototipo de la resurección de sus adoradores. 
“Oh, vosotros dioses”, reza una inscripción egipcia junto a la figura de un muerto que se levanta de la tumba “vosotros que habéis surgido del falo, abridme los brazos”. 
Y por supuesto el miembro también figuró en las tumbas de Grecia y Roma, como imagen de la fuerza generadora inagotable de la naturaleza, vencedora de la muerte. 


"Ahora bien, como símbolo prototípico de la potencia, el pene desempeñó en muchas religiones un papel central. 
Ya en las figuras de animales antropomorfos de las pinturas de la época glacial destaca una y otra vez su enorme órgano sexual....

En la India, los pueblos anteriores a la llegada de los arios se llaman ya, en la literatura sagrada del país, los “adoradores del falo”.  
Indra, dios principal de la religión védica, acompañado del toro como representación de la capacidad eugenésica, tiene los testículos, que por cierto, son mil, del más rijoso de todos los animales, el macho cabrío. 
“Tú, el de prodigiosa fuerza” le ensalza el Rigveda, “haz que se hinche la manga del hombre, el pene”. 
“Vosotros, hombre del pene, erguid el pene, ponedlo en actividad frenética, retozad en pos del botín, empujadlo hasta el límite, o hacedlo eyacular, al hijo de Nishtigri, a Indra”...


"Desde tiempos remotos, el santuario nacional del Nepal es un gran Linga flanqueado de numerosos templos. 
Las religiones védico-brahmánica e hinduista están completamente impregnadas de sexualidad y a partir de ellas la adoración de la vagina y el falo encontró acogida incluso en el budismo. 

En el sintoísmo japonés, rebosante de ideas de fertilidad, se conoció hasta tiempos muy recientes un culto al pene de gran difusión, con grandes templos, fervorosas plegarias y falos votivos...

En Egipto donde se decoraban los relieves de los templos con los grandes órganos sexuales de los dioses, el dios de la fertilidad Min fue presentado itifálicamente. 
Las estatuas de Osiris como animal de tres penes eran llevadas en procesión, mientras las mujeres, que en ese país gozaron durante mucho tiempo de gran estimación, agitaban excitadamente, mediante un mecanismo de cuerdas, la imagen del dios, que exhibía un enorme falo. 
“No hay ningún templo egipcio”, se horroriza en el siglo III el obispo Hipólito de Roma, “ante cuya entrada no se muestre lo Oculto desnudo, erecto, coronado con toda clase de frutos de la Creación. 
Se halla no sólo ante las imágenes de los templos más santos, sino también en todos los caminos y en todas las calles y en las casas como barrera o mojón”. 

En el templo de Hierópolis se alzaba todo un frontispicio con enormes falos de unos quince metros de altura cuya construcción se atribuía a Dionisos, el dios que “ha resistido al cristianismo más tiempo que todos los demás dioses olímpicos y que aún llegó a alumbrar los siglos oscuros con algo de su jovialidad”. 

También en Grecia los genitales humanos gozaron en mayor o menor medida de su homenaje ceremonial y el falo, de forma similar a lo sucedido en la India, se convirtió en un símbolo religioso. 
Fue ensalzado en vasijas y pinturas, mediante canciones y bailes. 
Estaba incluido en el vestuario de los actores.
Las procesiones fálicas eran muy habituales, tenían lugar incluso en las fiestas estatales; sátiros y silenos llevaban en ellas rígidos miembros masculinos como símbolo de una causa sagrada...

Como ídolo específico de la fuerza eugenésica y la fertilidad se adoró en Grecia, Asia Menor y finalmente en todas partes del Imperio Romano al popular Príapo, quien, con el tiempo, unificó bajo su nombre a gran número de otros dioses fálicos, siendo eternizado por los poetas romanos en versos de una obscena jovialidad. 
Hijo de Dionisos y Afrodita, protector de los jardines, campos y hogares, su animal sagrado era el burro, proverbialmente lascivo... 

Hermes, según algunas genealogías, progenitor con Afrodita de Príapo, dios de la fertilidad, de los animales y de la fortuna, patrón de la juventud y de los gimnasios, en los que los hombres creían poder regenerar su potencia cuando se debilitaba, también fue representado con el pene erecto, el Herma, una pieza de madera añadida o una piedra decorada, ungida, basada y más tarde, en Grecia e Italia, usada como adorno de calles y jardines. 

En Roma se celebraban con pompa las Liberalia, una antiquísima fiesta del dios Liber o Baco que, al menos en Lavinium, duraba todo un mes y era de completo libertinaje. 
Durante la misma, un gigantesco falo recorría la ciudad y el campo en una fastuosa carroza..."



"En Uppsala, Freyr, “el señor”, demonio de la fertilidad nórdico, soberano del sol y la lluvia, guardián de las cosechas, de la paz y del goce, junto a Odín y Thor, se jactaba en su templo principal de su enorme “estaca del placer”. 
Y la fuerza del mismo Thor, el más popular de los dioses germanos, para quien el macho cabrío era sagrado, era indicada por su falo. 

En suma, desde la India hasta Africa, desde Egipto hasta el país de los aztecas, muchos dioses de la procreación desfilan penis erectus en mano. 
Y hasta la época contemporánea los objetos genitales de culto son venerados y celebrados en la intimidad, cuidados con mantequilla derretida y aceite de palma, o con grasa que “unge el bálano”. 

Extracto de "La adoración del falo en la antiguedad" autora Sylfide