6/2/14

Un poco de dolor y mucho placer

El Amo y su perro están listos para una sesión suave,
la confianza que se gana con el tiempo permite que no sea necesario amarrar a la cruz al esclavo,
 los azotes serán solos los necesarios como para calentarse,
al punto de que el ojete del puto y la verga de su Señor se hayan dilatado al máximo.
Algo de dolor y mucho de placer es lo que sigue.

Y para el final todo el gusto de acabar en la boca de un perro agradecido y feliz,
que ha servido para el placer de un Amo, que le alimenta con el manjar de su leche.

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