8/12/13

These boots are gonna walk all over you


La historia recuerda que en 1860 la actriz estadounidense Adah Isaacs Menken hizo su entrada triunfal a un escenario atada con tiras de cuero a un caballo. 
Gracias a un poeta que gustaba ser flagelado y a un fetichista austriaco el cuero adquirió erotismo. 
Un fetiche es un objeto hacia el cual se desvía la libido. 
 El fetichista de botas puede llegar a excitarse solamente con ver a personas vistiéndolas, escuchar el taconeo, ponérselas o quitárselas con placer, usarlas durante el acto sexual, frotarlas en una zona genital, besarlas y limpiarlas. 

Para la psiquiatría, el fetichista es quien no puede gozar del sexo sin el objeto mismo. 
Uno verdadero llega al extremo de no necesitar a la persona para excitarse, le basta con ver o tocar la prenda, aunque nadie la vista.
Para un fetichista de las botas, ese calzado no es una moda sino un poderoso estimulante del apetito sexual. 
La asociación del cuero con la actriz Menken tal vez hubiese pasado inadvertida si no la hubiera visto el poeta inglés Charles Swinburne, habitual de salas de flagelación del Londres victoriano. 
Tal fue su agrado que le dedicó un ardiente poema a la diva, " Notre Dame de Sept Douleurs" (Nuestra Señora de los Siete Dolores) que, según el historiador Edward Shorter, se convirtió en todo un himno para los masoquistas de entonces. 


Un poco más adelante, hacia 1870, el novelista e historiador austriaco Leopold von Sacher-Masoch, de quien se deriva el término masoquismo, vistió a su cruel heroína de novela, Wanda, con pieles y botas altas. 
Por medio de dominatrices como ella, este calzado se transformó en símbolo de dominio y poderío, atractivos para hombres sumisos, según estima Shorter.
Los años 20 vieron a Berlín convertirse en la capital del fetichismo.
Flagelo en mano y botas altas llevaron esos pioneros en crear un fetiche que lejos de perder potencia se mantiene tan fresco como en aquellos tiempos. 
En los años 50 comienzan a aparecer pequeñas comunidades gays que crean la llamada cultura leather (cuero), donde se produce una apropiación de elementos de las clases trabajadoras y de las culturas industriales y militares posteriores a la Segunda Guerra Mundial. 
 
Estas comunidades erotizan las camperas de cuero de los obreros, las botas militares, los uniformes, los overoles de trabajo, los trajes de los marineros, las herramientas, los olores del caucho, del cuero y del sudor... 
Estas culturas se han desarrollado enormemente en los últimos años, y se organizan en asociaciones, clubes y fiestas donde los diferentes fetiches son utilizados de formas nuevas y creativas para el disfrute sexual. 

Como cantaba Nancy Sinatra, a mediados de los años 60: 'Well, these boots are made for walking, and that's just what they'll do / One of these days these boots are gonna walk all over you' ('Estas botas fueron hechas para caminar, y eso es lo que harán / Uno de estos días estas botas caminarán por encima de ti'). 

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