26/11/13

Putitos de alquiler


"El acto de participar en actividades sexuales a cambio de dinero o bienes es considerado prostitución.
La concepción o percepción de prostitución, según la configuración de los hombres que la ejercen, no está asociado con las categorías “modalidad de explotación” y “expresión de poder”, al menos que esta sea ejercida por menores de edad obligados por una mafia o red delictiva. 
En la prostitución masculina se reconoce la decisión voluntaria por asumir este tipo de actividad, por lo tanto el vínculo o la vinculación potestativa indica dos aspectos al ejercerla que son el gusto y placer de la actividad y a la búsqueda de una opción económica que reemplace algunas de sus necesidades.
Cuando nos acercamos o logramos identificar a la población masculina que ejerce la prostitución, vemos que existe una relación prostitución masculina y homosexualidad; la mayor parte de los individuos u hombres que ejercen la prostitución son homosexuales. 
Esta condición, según la percepción de esta población, los hace inermes a situaciones como la no aceptación, el rechazo, la discriminación por parte de la sociedad. 
Muchos de estos hombres señalan que al no ser admitida su condición de homosexual, se ven obligados a entrar en la prostitución. 
Son el caso de jóvenes que al no ser aceptados en sus hogares y echados de sus casas se ven presionados a ejercer la prostitución como medio de sustento y supervivencia
Por otro lado está el espacio donde es ejercida la prostitución masculina, si bien existen los espacios reales abiertos como las plazas, parques, calles, y centros comerciales, entre otros muchos, donde el contacto de la transacción se hace directamente entre el oferente y el demandante o consumidor. Después de conocerse las dos partes (oferente y demandante) y llegar a un acuerdo el acto se realiza en el mismo lugar del trance o en un hotel, baño, apartamento o casa de alguno de los involucrados o en el auto, que por lo general es el del demandante, especialmente cuando el prostituto es recogido en las calles donde merodean para ser vistos por los autos que circulan en busca de actividad sexual. También existen los espacios virtuales como el internet, la prensa, donde se consiguen avisos comerciales sexuales o se ofrece el servicio sexual y donde el primer contacto y el proceso de oferta-demanda se hacen virtualmente y cuando se llega a un acuerdo se ubica el lugar del consumo o donde se va a realizar el acto sexual. 
Igualmente, existe como medio de prostitución el chat, donde el prostituto o trabajador masculino sexual vía internet no solo transa el precio de su servicio, sino también el medio donde se realiza el servicio sexual, es decir que el acto de consumo se hace por medio de esa vía, es decir, el oferente ofrece su servicio por chat o internet, el demandante paga el servicio con tarjeta de crédito vía chat para que el oferente se masturbe, baile, haga un striptease o cualquier actividad acordada por medio del chat o la pantalla del computador. 
También existes lugares cerrados o locales donde la oferta y la demanda van exclusivamente a realizar su actividad, por ejemplo discotecas, bares, saunas y prostíbulos; y donde ejercicio de la prostitución va unido el significado que cada prostituto le da o concede a su propio cuerpo como medio para la consecución de recursos económicos. 
En los espacios físicos cerrados existe una presión grupal que favorece la competitividad y que fomenta el culto al cuerpo y a la imagen a través, por ejemplo, de la vestimenta y complementos de firmas. 
En las discotecas, bares o locales de copas, el que vista más lindo y con ropa más vistosa y de marca tiende a ser más llamativo, igualmente el que baila mejor también logra acaparar la atención, produciendo toda una gama de competencia entre los trabajadores sexuales. 
No obstante, en espacios como el sauna donde está prohibido el uso de ropa es más indiscutible la competencia en relación a cuerpos musculados, depilados, miembros sexuales más voluptuosos. 
De este modo quedan fuera de la competencia o se les hace más difícil el sustento a aquellos prostitutos o trabajadores sexuales que carezcan de los medios económicos para permitirse cierta ropa elitista o poseer un cuerpo fuerte y musculado, al menos que tengan un miembro sexual (pene y nalgas) muy apetecibles y buscados por los clientes. 
 En los prostíbulos o locales privados como casas o apartamentos que están agenciados por un trabajador sexual o prostituto que decide realizar los servicios sexuales en su propia casa o compartir con compañeros un piso alquilado para tal efecto ganando cada uno la totalidad del servicio llevado a cabo. 
O bien apartamentos o casas gestionados por la figura de un proxeneta, que es el propietario o el arrendatario del espacio físico, y que por cada servicio sexual que un trabajador del sexo realice el proxeneta o administrador del local recibe un porcentaje de la cantidad que el cliente paga y que puede variar desde un 50% o más. 
Mucho de los prostitutos o trabajadores sexuales viven en dichos locales sin necesidad de pagar alquiler alguno durante la estancia ya que pactan o transan con el gerente o propietario.
Existen burdeles o prostíbulos masculinos donde muchos de los prostitutos o trabajadores sexuales masculinos empiezan desde muy temprana edad y en su mayoría son chicos de bajos recursos económicos que son acogidos por el proxeneta y que por cambio de tener un lugar donde vivir y comida estos chicos aprenden el oficio y trabajan prostituyéndose. "

Fragmento de un artículo de Félix Esteves en el blog "Los mínimos y los máximos"


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